La Valentía de Ser Viejo
Por: Dr. Teobaldo Coronado Hurtado
Cuando echo la mirada atrás, al largo camino ya recorrido, descubro que me he ido quedando solo. De tantos seres queridos que peregrinaban conmigo, unos se fueron para siempre y otros tomaron rumbos distintos. Una frágil soledad agobia cuando sus voces ya no se escuchan y falta su amigable compañía.
Para algunos jóvenes, que tropiezo en el sendero, soy invisible; ocupados con la mirada perdida en la pantalla del móvil, más antisociales que un robot. Como profetizó Einstein: “Temo por el día en el que la tecnología sobrepase la interacción humana”.
El Encuentro con Uno Mismo
La naturaleza es sabia: te programa al principio como ser social y, al final, te programa para quedarte solo, tal cual viniste al mundo, para lograr la dicha de encontrarte contigo mismo y alcanzar la ansiada felicidad, desapegado de todo.
Todos los Días son de Fiesta
A mis 83 años, próximos a cumplir este 1 de julio, experimento la placidez de levantarme cada mañana sin obligaciones, deleitándome en la contemplación de la naturaleza desde mi balcón: el romance del río Magdalena con el Mar Caribe en Bocas de Ceniza, en mi amada Puerta de Oro de Colombia.
Esta etapa no sería igual sin Helena, mi amada esposa, quien durante casi seis décadas ha sido mi compañera constante en esta caminata terrenal.
Gratitud y Reconocimiento
- La Familia: La bendita condición de abuelo y la presencia tierna de los nietos son suficientes para ser un anciano dichoso.
- Colegas y Alumnos: Agradezco la acogida fraterna de mis antiguos alumnos, hoy exitosos profesionales, que me han atendido con la sapiencia que en parte heredaron de este maestro.
- Instituciones: Mi gratitud a la SCARE y a la Sociedad Médico Quirúrgica del Atlántico por nombrarme Miembro Emérito y Honorario.
- Deporte: Al Club de Tenis Parque Eugenio Macías, por 47 años de amistad jovial que me han ayudado a sortear el peso de los años.
Dr. Teobaldo Coronado Hurtado.
